Este resumen no está disponible. Haz
clic en este enlace para ver la entrada.
Mostrando entradas con la etiqueta Masajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Masajes. Mostrar todas las entradas
Comúnmente, usamos el masaje como técnica de relajación para liberarnos del estrés acumulado durante el día. Pero también puede practicarse para despertar poco a poco la excitación de las amantes, ya que las sensaciones que producen las manos al tocar y acariciar son consideradas, desde la antigüedad, elementos fundamentales de las artes amatorias.

El masaje erótico o sexual debe realizarse en el ambiente propicio y mediante la estimulación adecuada de la piel y de los músculos. El objetivo es avivar el deseo a través de caricias, besos y frotamientos de la superficie corporal. Hay que buscar el momento y el lugar idóneos. Este tipo de masajes requiere calma y tranquilidad, un tiempo exclusivo, sin prisas ni interrupciones. Es favorable elegir un lugar en el que sea posible controlar los factores que hacen de un masaje sexual un momento especial, tales como la temperatura, la luz, el olor (velas y aceites perfumados), los sonidos (determinadas músicas) y la posición que toman las amantes. Esto no significa que un buen masaje sexual no pueda comenzar espontánea y
naturalmente.

El masaje puede iniciarse por las extremidades para pasar después a recorrer el resto del cuerpo, o puede estar centrado sólo en alguna parte específica. No existe un itinerario determinado durante el masaje. Éste podrá variar dependiendo de nuestros gustos y de lo que el momento (o la amante) diga por sí mismo. Conseguir excitar a alguien a través de un masaje es una habilidad que se aprende y que merece la pena ejercitar, ya que puede dar lugar a multitud de juegos sexuales. Y es que hay que saber que el rastro que va dejando el tacto en la piel difícilmente se borra. Cada rincón de mi piel está tatuado con las huellas de sus manos. Cada víscera marcada por los gritos de placer. Cada amanecer rodeado por sus brazos.
Fuente: Tu dedo Corazón

El masaje erótico o sexual debe realizarse en el ambiente propicio y mediante la estimulación adecuada de la piel y de los músculos. El objetivo es avivar el deseo a través de caricias, besos y frotamientos de la superficie corporal. Hay que buscar el momento y el lugar idóneos. Este tipo de masajes requiere calma y tranquilidad, un tiempo exclusivo, sin prisas ni interrupciones. Es favorable elegir un lugar en el que sea posible controlar los factores que hacen de un masaje sexual un momento especial, tales como la temperatura, la luz, el olor (velas y aceites perfumados), los sonidos (determinadas músicas) y la posición que toman las amantes. Esto no significa que un buen masaje sexual no pueda comenzar espontánea y
naturalmente.

El masaje puede iniciarse por las extremidades para pasar después a recorrer el resto del cuerpo, o puede estar centrado sólo en alguna parte específica. No existe un itinerario determinado durante el masaje. Éste podrá variar dependiendo de nuestros gustos y de lo que el momento (o la amante) diga por sí mismo. Conseguir excitar a alguien a través de un masaje es una habilidad que se aprende y que merece la pena ejercitar, ya que puede dar lugar a multitud de juegos sexuales. Y es que hay que saber que el rastro que va dejando el tacto en la piel difícilmente se borra. Cada rincón de mi piel está tatuado con las huellas de sus manos. Cada víscera marcada por los gritos de placer. Cada amanecer rodeado por sus brazos.
Anterior | Inicio
Fuente: Tu dedo Corazón
Puedes comenzar por desvestir a tu pareja o pedirle que lo haga ella. Pídele que se tumbe boca abajo, con la cabeza ladeada y los brazos semiflexionados a la altura de la cabeza. Cúbrele la parte de las nalgas con una toalla suave. Dile que se coloque cómodamente (si es necesario puedes poner un cojines bajo la flexura de las rodillas, los talones o la cabeza). Es importante que ambas estén cómodas. Tú puedes colocarte a su lado, de pie (si está en una cama alta), de rodillas sobre un cojín, sentada a su lado o sobre sus nalgas (siempre que tu peso corporal no sea molesto para la otra persona).
En cuanto a la ejecución del masaje erótico, hay multitud de técnicas y pasos que pueden seguirse, y a medida que vayamos adquiriendo confianza podemos innovar y variar a nuestro gusto.
Paso 1
Puedes comenzar colocando tus manos abiertas y relajadas en su espalda, ejerciendo una leve presión, tu mano izquierda a la altura del corazón y tu mano derecha en la columna justo donde comienza la zona lumbar (donde acaba la espalda). Permanecer unos minutos en esta posición facilita adentrarnos en un ambiente de calma, concentrándonos en la respiración tanto tuya como de tu pareja y en los latidos de su corazón.
Paso 2
Puedes comenzar el masaje propiamente dicho recorriendo su cuerpo con suaves caricias. Utiliza tanto las palmas de las manos como los dedos, y deslízalos suavemente, sin prisa. Recorre primero el cuello, para ir desplazándote hacia los hombros, recorre los los brazos, la espalda, las piernas y puedes bajar hasta en los pies. Luego puedes volver hacia arriba pasando otra vez por las mismas hasta llegar nuevamente al cuello.
Paso 3
Ejerciendo un poco más de presión masajea con las yemas de los dedos el cuero cabelludo. Coloca las manos una a cada lado de la cabeza, por detrás de las orejas. Ejerce una pequeña presión con las manos extendidas y los dedos semiflexionados. Puedes introducir los dedos en el cabello y masajear la cabeza como si lavases el pelo, pero siempre con movimientos lentos y ejerciendo presión con la yema de los dedos. Puedes ir desde la nuca hasta la frente.
Paso 4
Coge un poco de aceite para masaje (aceite aromático, aceite de almendras dulces, crema hidratante o loción de masaje), y ponlo en tus manos, frota las manos para calentar el aceite en ellas y extiéndelo sobre la espalda de tu pareja. Para ello usa movimientos circulares con las palmas de las manos, a estos movimientos se les denomina fricciones. Los movimientos durante las fricciones han de ser vigorosos y algo más rápidos que los de los pasos anteriores.
Paso 5
Haz suaves deslizamientos a lo largo de la espalda, siguiendo el recorrido de la columna. Coloca las manos abiertas con los dedos juntos en paralelo, deslízalas hacia abajo ejerciendo una leve presión, ha estos movimientos se les llama planchados. Luego deslízalas nuevamente hacia arriba pero esta vez, ejerciendo la presión sólo con la base de la mano.
Paso 6
Una vez preparada la piel, vamos a llegar con nuestro masaje a un plano más profundo, los músculos. Para ello utilizaremos un movimiento o pase que se llama amasamiento. Consiste en coger el músculo con la mano y soltarlo utilizando el dedo pulgar y el resto de la mano. Este movimiento recuerda al que realizan los panaderos al amasar el pan. Empezaremos por los hombros e iremos descendiendo por la espalda. Conseguiremos liberar las tensiones del cuerpo.
Paso 7
Vuelve al paso 2 y acaricia levemente con las palmas de las manos el cuello la espalda y las extremidades.
Paso 8
Pídele a tu pareja que se coloque boca arriba.
Paso 9
Con las yemas de los dedos y mediante movimientos circulares masajea la cara: la frente las sienes, los pómulos, detrás de las orejas, los lóbulos de las orejas y la mandíbula. Haz lo mismo pero esta vez con los pulgares deteniéndote en presionar los puntos neurálgicos de la cara:
Paso 10
Repite el paso número 4, esta vez deteniéndote en el pecho de tu pareja. A partir de aquí deja paso a caricias más sensuales por debajo de la toalla a la altura de las caderas, puedes usar deslizamientos suaves pero firmes con movimientos circulares. Ves acercándote poco a poco a la zona genital. A partir de aquí podéis continuar con besos, caricias genitales, etc. dejando que la sensualidad, la ternura y el erotismo sigan su camino. Es importante que durante el masaje erótico, disfrutemos de las sensaciones que nos ofrece tocar el cuerpo de nuestra pareja, explorando sus curvas, sus cambios de tensión, las formas, el contacto con la piel desnuda. Apreciando cada detalle y expresando toda tu dulzura y toda tu pasión.
En cuanto a la ejecución del masaje erótico, hay multitud de técnicas y pasos que pueden seguirse, y a medida que vayamos adquiriendo confianza podemos innovar y variar a nuestro gusto.
Paso 1
Puedes comenzar colocando tus manos abiertas y relajadas en su espalda, ejerciendo una leve presión, tu mano izquierda a la altura del corazón y tu mano derecha en la columna justo donde comienza la zona lumbar (donde acaba la espalda). Permanecer unos minutos en esta posición facilita adentrarnos en un ambiente de calma, concentrándonos en la respiración tanto tuya como de tu pareja y en los latidos de su corazón.
Paso 2
Puedes comenzar el masaje propiamente dicho recorriendo su cuerpo con suaves caricias. Utiliza tanto las palmas de las manos como los dedos, y deslízalos suavemente, sin prisa. Recorre primero el cuello, para ir desplazándote hacia los hombros, recorre los los brazos, la espalda, las piernas y puedes bajar hasta en los pies. Luego puedes volver hacia arriba pasando otra vez por las mismas hasta llegar nuevamente al cuello.
Paso 3
Ejerciendo un poco más de presión masajea con las yemas de los dedos el cuero cabelludo. Coloca las manos una a cada lado de la cabeza, por detrás de las orejas. Ejerce una pequeña presión con las manos extendidas y los dedos semiflexionados. Puedes introducir los dedos en el cabello y masajear la cabeza como si lavases el pelo, pero siempre con movimientos lentos y ejerciendo presión con la yema de los dedos. Puedes ir desde la nuca hasta la frente.
Paso 4
Coge un poco de aceite para masaje (aceite aromático, aceite de almendras dulces, crema hidratante o loción de masaje), y ponlo en tus manos, frota las manos para calentar el aceite en ellas y extiéndelo sobre la espalda de tu pareja. Para ello usa movimientos circulares con las palmas de las manos, a estos movimientos se les denomina fricciones. Los movimientos durante las fricciones han de ser vigorosos y algo más rápidos que los de los pasos anteriores.
Paso 5
Haz suaves deslizamientos a lo largo de la espalda, siguiendo el recorrido de la columna. Coloca las manos abiertas con los dedos juntos en paralelo, deslízalas hacia abajo ejerciendo una leve presión, ha estos movimientos se les llama planchados. Luego deslízalas nuevamente hacia arriba pero esta vez, ejerciendo la presión sólo con la base de la mano.
Paso 6
Una vez preparada la piel, vamos a llegar con nuestro masaje a un plano más profundo, los músculos. Para ello utilizaremos un movimiento o pase que se llama amasamiento. Consiste en coger el músculo con la mano y soltarlo utilizando el dedo pulgar y el resto de la mano. Este movimiento recuerda al que realizan los panaderos al amasar el pan. Empezaremos por los hombros e iremos descendiendo por la espalda. Conseguiremos liberar las tensiones del cuerpo.
Paso 7
Vuelve al paso 2 y acaricia levemente con las palmas de las manos el cuello la espalda y las extremidades.
Paso 8
Pídele a tu pareja que se coloque boca arriba.
Paso 9
Con las yemas de los dedos y mediante movimientos circulares masajea la cara: la frente las sienes, los pómulos, detrás de las orejas, los lóbulos de las orejas y la mandíbula. Haz lo mismo pero esta vez con los pulgares deteniéndote en presionar los puntos neurálgicos de la cara:
♦ Las sienes.
♦ El inicio de las cejas.
♦ Los pómulos ( a la altura justo de bajo de los ojos).
♦ Entre la nariz y los labios.
♦ Entre los labios y la barbilla.
Paso 10
Repite el paso número 4, esta vez deteniéndote en el pecho de tu pareja. A partir de aquí deja paso a caricias más sensuales por debajo de la toalla a la altura de las caderas, puedes usar deslizamientos suaves pero firmes con movimientos circulares. Ves acercándote poco a poco a la zona genital. A partir de aquí podéis continuar con besos, caricias genitales, etc. dejando que la sensualidad, la ternura y el erotismo sigan su camino. Es importante que durante el masaje erótico, disfrutemos de las sensaciones que nos ofrece tocar el cuerpo de nuestra pareja, explorando sus curvas, sus cambios de tensión, las formas, el contacto con la piel desnuda. Apreciando cada detalle y expresando toda tu dulzura y toda tu pasión.
¿Cómo lo hago? Tu pareja se tumba de espaldas, con un cojín pequeño bajo las rodillas. Siéntate a la altura de sus pies, ponte aceite de oliva en las palmas de las manos y caliéntalo frotándolas. Coge su pie izquierdo con las dos manos y realiza movimientos circulares con el pulgar sobre los tobillos, en el sentido de las agujas del reloj. Haz lo mismo con el pie derecho. Después pon los tres primeros dedos de tu mano sobre el tobillo externo y dibuja cinco círculos lentamente primero en un sentido, después en el otro, y por último, haz movimientos en forma de ocho. Continúa variando la presión y la amplitud de los movimientos.
¿Por qué es tan bueno? Porque los pies son zonas potencialmente erógenas y comprenden 4 puntos de estimulación sexual, relacionados con los órganos genitales. Un masaje en los pies relaja y excita al mismo tiempo: ¡el doble de ventajas!
La idea: Prepara tú misma el aceite de masaje para los pies mezclando 50 ml de aceite de almendras dulces con 6 gotas de aceite de madera de sándalo. Obtendrás un perfume sensual y amaderado, perfectamente adaptado para esta parte del cuerpo.
A tener en cuenta: ¿Conoces la reflexología? Esta terapia manual trata los órganos del cuerpo a distancia, a través de la presión en ciertos puntos de los pies. Además de su dimensión erótica, el masaje de pies puede aportar beneficios en caso de estrés, ansiedad, dolores de cabeza, gases ¿Por qué negarse tal placer?
¿Por qué es tan bueno? Porque los pies son zonas potencialmente erógenas y comprenden 4 puntos de estimulación sexual, relacionados con los órganos genitales. Un masaje en los pies relaja y excita al mismo tiempo: ¡el doble de ventajas!La idea: Prepara tú misma el aceite de masaje para los pies mezclando 50 ml de aceite de almendras dulces con 6 gotas de aceite de madera de sándalo. Obtendrás un perfume sensual y amaderado, perfectamente adaptado para esta parte del cuerpo.
A tener en cuenta: ¿Conoces la reflexología? Esta terapia manual trata los órganos del cuerpo a distancia, a través de la presión en ciertos puntos de los pies. Además de su dimensión erótica, el masaje de pies puede aportar beneficios en caso de estrés, ansiedad, dolores de cabeza, gases ¿Por qué negarse tal placer?
Los masajes no solo se dan en la espalda, en los pies, existen zonas muy sensibles que desean ser masajeadas para poder provocar escalofríos muy placenteros que recorrerán el cuerpo de la cabeza a los pies. Acariciar los glúteos y el perineo puede ser el detonante de una explosión sensual de máxima excitación.
Hay a quién le gusta los azotes en el trasero, los pellizcos, los mordiscos, pero ¿A quién no le gustaría sucumbir al placer de un buen masaje erótico en las nalgas?
¿Cómo hacer masajes eróticos en las nalgas? Tu pareja se tumba boca abajo y tú te sientas justo debajo de su trasero, a horcajadas. Pon las palmas de la mano sobre sus nalgas y masajéalas con movimientos circulares cada vez más amplios. Acentúa la presión. Ve después a la nalga derecha; pon tus manos sobre ella y, con la ayuda de tus pulgares, forma un "rollo" con la piel y remóntalo hasta el coxis. Alterna nalga derecha con izquierda.
¿Por qué es tan bueno este masaje erótico? Porque, tanto para el hombre como para la mujer, ésta es una zona de un carácter altamente erótico. Además, en el caso de los hombres, los puntos de estimulación que excitan la próstata y la producción de testosterona se sitúan alrededor del coxis, cerca del ano.
El mejor momento para hacer masajes eróticos en las nalgas: Cuando sientas la suficiente confianza con tu pareja como para dejarle mirar y masajear tus nalgas a plena luz. ¡A evitar en las primeras citas!
La idea: ¡Cambia de herramienta! En lugar de las manos, pon tus brazos sobre sus nalgas y realiza movimientos circulares, del exterior hacia el interior. ¿Resultado? Caricias más amplias y una presión más intensa.
A tener en cuenta: Si las caricias ligeras con la punta de los dedos bastan para estimular los muslos y las nalgas, cuando éstos están más musculados, es mejor aplicarles un vigoroso masaje.
Hay a quién le gusta los azotes en el trasero, los pellizcos, los mordiscos, pero ¿A quién no le gustaría sucumbir al placer de un buen masaje erótico en las nalgas?
¿Cómo hacer masajes eróticos en las nalgas? Tu pareja se tumba boca abajo y tú te sientas justo debajo de su trasero, a horcajadas. Pon las palmas de la mano sobre sus nalgas y masajéalas con movimientos circulares cada vez más amplios. Acentúa la presión. Ve después a la nalga derecha; pon tus manos sobre ella y, con la ayuda de tus pulgares, forma un "rollo" con la piel y remóntalo hasta el coxis. Alterna nalga derecha con izquierda.
Antes de empezar:Como en todo masaje, hay un calentamiento previo que se inicia con una dosis de caricias fugaces y coquetas. Por ejemplo, rozar las nalgas con plumas o con las yemas de los dedos, es un primer contacto que debe ser muy sensual.
Empieza el mensaje:Con la ayuda de un aceite, el roce empieza a ser más intenso. Hay que masajear los glúteos con fuerza, como si se amansara o se presionara. Aunque las manos son las mejores herramientas, puedes lanzarte a masajear las nalgas con otras partes del cuerpo, como los senos o la boca o porque no, con los pies.
Para añadir una dosis de morbosidadHay quien disfruta recibiendo inesperadas palmaditas en los glúteos. Puedes empezar por las palmaditas más sutiles para ir incrementando la fuerza lentamente. Si quieres unas palmaditas dulces coloca las manos encorvadas, pero si quieres ser firme, abre las palmas.
¿Por qué es tan bueno este masaje erótico? Porque, tanto para el hombre como para la mujer, ésta es una zona de un carácter altamente erótico. Además, en el caso de los hombres, los puntos de estimulación que excitan la próstata y la producción de testosterona se sitúan alrededor del coxis, cerca del ano.
El mejor momento para hacer masajes eróticos en las nalgas: Cuando sientas la suficiente confianza con tu pareja como para dejarle mirar y masajear tus nalgas a plena luz. ¡A evitar en las primeras citas!
La idea: ¡Cambia de herramienta! En lugar de las manos, pon tus brazos sobre sus nalgas y realiza movimientos circulares, del exterior hacia el interior. ¿Resultado? Caricias más amplias y una presión más intensa.
A tener en cuenta: Si las caricias ligeras con la punta de los dedos bastan para estimular los muslos y las nalgas, cuando éstos están más musculados, es mejor aplicarles un vigoroso masaje.
¿Cómo lo hago? Siéntate al lado de tu chica, coge su mano izquierda y pon la derecha sobre su palma, con los dedos en dirección a su hombro. Remonta suavemente desde su muñeca hacia el codo, antes de descender de nuevo por el brazo. Repítelo dos veces. Después, pon las dos manos paralelas sobre sus antebrazos y asciende hasta el hombro ejerciendo una presión uniforme. Vuelve a descender relajando la presión. Repite este gesto varias veces. Para terminar, pon su mano derecha entre las tuyas y masajea su palma con tus pulgares para después deslizar tu dedo índice entre sus dedos. Haz lo mismo con el brazo derecho.
¿Por qué es tan bueno? Muchas veces lo olvidamos, pero el brazo alberga numerosas zonas erógenas, sobre todo en los codos (en el pliegue interior), los puños y las manos. Muy raramente acariciamos estas partes del cuerpo, particularmente sensibles a los masajes. Compruébalo tú misma: un buen masaje en esas zonas procurarán a tu pareja una intensa sensación de placer.
El mejor momento para hacerlo: Cuando sientas que la rutina invade tu pareja y que los contactos físicos diarios son cada vez menos frecuentes. El masaje de brazos las hará descubrir las manos y los hombros de la otra y pondrá de relieve ciertas zonas del cuerpo que normalmente tenéis olvidadas, reservadas a los simples gestos banales de la vida cotidiana.
La idea: Para hacer el masaje más picante, pasa tu lengua entre sus dedos y bésale cuando llegues a la punta.
A tener en cuenta: Debido a su significado simbólico (protegen y miman), el masaje erótico en manos y brazos refuerza los sentimientos en el seno de la pareja, las une más.
¿Por qué es tan bueno? Muchas veces lo olvidamos, pero el brazo alberga numerosas zonas erógenas, sobre todo en los codos (en el pliegue interior), los puños y las manos. Muy raramente acariciamos estas partes del cuerpo, particularmente sensibles a los masajes. Compruébalo tú misma: un buen masaje en esas zonas procurarán a tu pareja una intensa sensación de placer.
El mejor momento para hacerlo: Cuando sientas que la rutina invade tu pareja y que los contactos físicos diarios son cada vez menos frecuentes. El masaje de brazos las hará descubrir las manos y los hombros de la otra y pondrá de relieve ciertas zonas del cuerpo que normalmente tenéis olvidadas, reservadas a los simples gestos banales de la vida cotidiana.
La idea: Para hacer el masaje más picante, pasa tu lengua entre sus dedos y bésale cuando llegues a la punta.
A tener en cuenta: Debido a su significado simbólico (protegen y miman), el masaje erótico en manos y brazos refuerza los sentimientos en el seno de la pareja, las une más.
Los senos son una de las zonas erógenas que masajeadas de una forma correcta nos hacen llegar a las mujeres directamente al grado máximo de excitación. Los senos no se acarician de cualquier manera, aquí te doy algunas claves para que pruebes con tu pareja cómo tocar sus pechos de una forma muy erótica. ¡Atenta!
¿Cómo lo hacer masajes eróticos en el pecho? La "masajista" se sitúa a la derecha de su compañera, al nivel de sus caderas. Las manos han de estar sobre los senos, envolviéndolos bien.
Paso 1: Primer Contacto Es ideal que te untes las manos con aceite y sostengas sus senos con las manos. En este punto se trata de disfrutar del primer contacto.
Paso 2: Suaves Giros Siempre con delicadeza debes empezar a acariciar los senos de forma giratoria primero en sentido de las horas del reloj y después en sentido contrario.
Procede a hacer 3 movimientos circulares: en el sentido de las agujas de un reloj para el seno derecho, en el sentido contrario para el izquierdo y, sin dejar de realizar estos círculos, acerca y aleja los senos.
Paso 3: Caricias Delicadas Mientras las manos descansan sobre los senos, se trata de empezar a acariciar los laterales con los pulgares a la vez que se desplazan las manos en diagonal desde un lado de las costillas hasta el hombro contrario. Desliza tus dedos desde el pezón hasta el exterior del seno y amasa delicadamente la piel variando la presión.
Paso 4: por los Pezones Es momento de atacar a los pezones. Con las yemas de los dedos roza y juguetea con ellos. Incluso puedes pellizcarlos. Finalmente se sujeta un pezón con los dedos a modo de tijera mientras se pasa la otra mano por el extremo del pezón. Para terminar de una forma más erótica, sírvete de tu boca y no dudes a besar directamente su pecho.
¿Por qué es tan bueno este masaje erótico? el pecho y el vientre están entre las partes más sensibles del cuerpo: la piel alrededor de la clavícula es muy fina, por lo tanto muy receptiva a las caricias. Por otra parte, tanto para la mujer como para el hombre, el pecho es una zona erógena secundaria, que una vez acariciada, entraña la excitación de las zonas primarias (órganos sexuales).
El mejor momento para hacer masajes eróticos en el pecho: Cuando sientas que tu libido está a media asta. 30 minutos de masaje sensual del pecho deberían bastar para despertar a los fogosos amantes que habitan en vosotros.
La idea: ¿Por qué no usar una pluma o un pincel para acariciar el pecho de tu pareja? Estos instrumentos aéreos le harán estremecer de placer.
¿Cómo lo hago? ¡Es el momento de practicar el masaje californiano! Tu pareja se tumba boca abajo y tú te sitúas a la altura de su cabeza, con las palmas de las manos en lo alto de su espalda. Desliza suavemente tus manos hasta llegar a sus nalgas, haciendo un pequeño estiramiento en dirección a sus pies. Presiona el contorno de sus nalgas y desliza tus manos por los costados, para después remontar hasta las axilas, antes de tirar ligeramente de los hombros hacia lo alto para volver a la posición de partida. Repite este movimiento aumentando la presión al mismo tiempo. No te olvides de sincronizar tus gestos con la respiración de tu pareja: asciende cuando inspire, desciende cuando expire.
¿Por qué es tan bueno? ¡Porque relaja! Las tensiones musculares se desvanecen bajo los efectos de los movimientos envolventes. Otra ventaja: este masaje reaviva la sensibilidad de la piel. ¡Tu chica será aún más receptiva a tus caricias!
El mejor momento para hacerlo: Después de una dura jornada de trabajo, cuando se sienta muy estresado o cansado. ¡Relajación y despertar del deseo garantizados!
La idea: Para cambiar un poco, debes saber que el masaje californiano se puede realizar igualmente sobre el pecho (los movimientos son los mismos que para la espalda) y sobre la tripa: sitúate a la derecha de tu pareja, pon las manos sobre su abdómen y masajéale realizando círculos, en el sentido de las agujas de un reloj.
A tener en cuenta: Este masaje en realidad se llama "Sensitive Gestalt Massage". Se utiliza el término "californiano" porque la técnica nació en esta región de Estados Unidos, en los años 60. ¡Mucho más sexy!
El mejor momento para hacerlo: Después de una dura jornada de trabajo, cuando se sienta muy estresado o cansado. ¡Relajación y despertar del deseo garantizados!
La idea: Para cambiar un poco, debes saber que el masaje californiano se puede realizar igualmente sobre el pecho (los movimientos son los mismos que para la espalda) y sobre la tripa: sitúate a la derecha de tu pareja, pon las manos sobre su abdómen y masajéale realizando círculos, en el sentido de las agujas de un reloj.
A tener en cuenta: Este masaje en realidad se llama "Sensitive Gestalt Massage". Se utiliza el término "californiano" porque la técnica nació en esta región de Estados Unidos, en los años 60. ¡Mucho más sexy!
¿Cómo lo hago? Tu pareja se tumba de espaldas, con la cabeza sobre un cojín. De rodillas detrás suya, comienza por la frente; haz un suave recorrido con tus dedos desde la nariz y ve hasta el nacimiento del cabello, alternando mano derecha e izquierda. Repite este movimiento una docena de veces variando la intensidad de la presión, según los deseos de tu compañera. Para terminar, pon las palmas de la mano sobre sus sienes y mantén la posición durante dos minutos.
¿Por qué es tan bueno? Porque esas caricias estimulan el centro energético situado detrás de la frente, lo que llamamos el "tercer ojo". Resultado: las tensiones se relajan, el estrés desaparece, un sentimiento de bienestar se apodera de la persona.
El mejor momento para hacerlo: a primera hora de la tarde, ¡para entrar en faena! Se recomienda hacerlo de una forma más bien suave; será el preámbulo ideal para otro tipo de masajes con mayor carga erótica. Aunque no tengas ninguna experiencia, este masaje es fácil de hacer, además de rápido, y te permitirá familiarizarte con el contacto físico mutuo.
La idea: Para erotizar aún más tus caricias, no dudes en realizar pequeños movimientos circulares sobre el cuero cabelludo, rico en puntos de estimulación sexual.
A tener en cuenta: La oreja es una zona ultra sensible y altamente erógena, que, una vez estimulada, envía un impulso eléctrico directamente a la tripa. Aprovecha y hazle cosquillas con la lengua o con tu aliento. Pero ¡cuidado! No a todo el mundo le gusta que se le acerquen demasiado a la oreja. Así que déjalo a la primera señal de rechazo.
Cuando hablo de un masaje, no se trata del típico masaje rudo que sirve para aliviar un dolor muscular. No te preocupes si nunca has dado uno de estos masajes; te aseguro que tomar la iniciativa para un masaje a tu pareja será una gran forma de reavivar la pasión entre ustedes.
Tú conoces a tu pareja mejor que nadie, así que de acuerdo a esto, será la forma en que le comuniques sobre el masaje especial que deseas darle. Tú sabrás de qué manera iniciar el encuentro y hacer que tu pareja se sienta cómoda. Con anticipación o en ese momento, habrás acomodado el área con toallas, la sábana, el incienso, el aceite, etc.
Ahora, ya que tu pareja está receptiva y en posición para un masaje sensual, con tus dedos de la mano da pequeños golpes en su piel. Comienza por la espalda y luego desplázate a los hombros, brazos, glúteos, muslos y pantorrillas. Deben ser golpes rápidos pero suaves. Ya que tu pareja se sienta relajada, puedes continuar con el masaje.
Coloca una cantidad aproximada de dos cucharadas de aceite en la palma de tu mano y frota tus manos para dispersar y entibiar el aceite. Entonces, comienza a masajear la espalda de tu pareja con caricias largas pero firmes. Al inicio, mantén la comunicación con tu pareja para saber a qué intensidad le agrada el masaje. Nunca sueltes a tu pareja, continúa con el masaje con frotadas rítmicas, variando de masajes cortos a más prolongados y viceversa. Aprovecha el peso de tu cuerpo en vez de usar la fuerza de tus brazos, procurando no apoyarte por completo sobre la cama o mesa del masaje. Ya que ambos se hayan sincronizado con la sensación del masaje, comienza a masajear los hombros y brazos y luego desplázate a las piernas y pies. Deberás acariciar los glúteos de tu pareja conforme te vas desplazando para aplicar el masaje.
Ahora, pide a tu pareja que se coloque boca arriba. Comienza a masajear su pecho, brazos y manos. El masaje a los pechos de tu pareja debe ser gradual, poco a poco. Luego, desplázate a las piernas y pies y finalmente al área de los genitales. Aplica masajes cortos a la zona de las ingles. En esta etapa, tu pareja estará más receptiva y deberás poner atención a cómo se siente y qué es lo que desea que hagas. Llegará el punto en que ambos deseen interrumpir el masaje, pero no lo hagan; continuar con el masaje en los momentos de más excitación les hará experimentar nuevas sensaciones.
Entradas Relacionadas:
♦ Masajes Eróticos en la Cabeza♦ Masajes en la Espalda: La Zona Más Agradecida♦ Masaje Erótico en los Senos♦ Masajes en los Brazos: Grandes Olvidados♦ Masajes Erótico en las Nalgas♦ Masaje Perfecto para los Pies♦ Masaje Erótico en 10 Pasos








